En realidad el núcleo interno terrestre no se ha detenido y sigue girando en la misma dirección que el resto del planeta, pero ha reducido su velocidad con respecto al manto (la capa intermedia entre el núcleo externo y la corteza) y por eso, desde el punto de vista del manto, puede parecer que va en sentido contrario. Los autores del estudio apuntan a que puede existir un ciclo de siete décadas en la rotación del núcleo interno que puede explicar algunas variaciones observadas en el planeta, como el ligero cambio en la duración de los días. Son necesarios más estudios que confirmen las hipótesis de los autores.