Más de 500 civiles, entre ellos numerosos estudiantes y adolescentes, perdieron la vida a manos de las fuerzas de seguridad desde el golpe de Estado del 1 de febrero en Birmania en el que derrocaron a la líder Aung San Suu Kyi, según dijo este martes la onegé Asociación de Asistencia a los Presos Políticos.

































