Más de treinta países, varios de los principales fabricantes de automóviles, regiones y propietarios de flotas se han comprometido en la cumbre COP26 a eliminar los coches de gasolina y diésel para el 2035 en los mercados clave (y para 2040 en el resto del mundo). El objetivo es "lograr normalizar los vehículos con cero emisiones garantizando que sean accesibles, baratos y sostenibles en todas las regiones en 2030", según adelantó la presidencia británica de la cumbre climática.


































