En West Palm Beach, Miami, rodeada de palmeras, entre las calles de El Brillo Road y El Vedado Road y con su gran piscina frente al mar a lo largo de 60 metros, se alza imponente la mansión que poseyó durante años el millonario Jeffrey Esptein, que en verano de 2019 se ahorcó en su celda de la cárcel de Nueva York. En ella vivió, cerró negocios y dio fiestas, pero en ella también abusó de decenas de mujeres, jóvenes e incluso menores de edad. De ahí que la casa sea algo así como una propiedad maldita que nadie quiere para vivir. Y por ello va a ser demolida.


































