Era un lunes de enero cuando el piloto brasileño Antonio Sena sufrió un accidente de avión en las entrañas de la Amazonía brasileña. Allí, en la inmensidad de la selva, quedó atrapado durante 36 días, en los que sobrevivió con un machete y la ayuda de los monos, a quienes observó en su búsqueda de comida.



































