El príncipe Harry tenía 12 años cuando perdió a su madre, la princesa Diana, que falleció en un accidente de coche en París. Sólo él sabe qué significó para un niño de esa edad perder a la persona más importante de su vida. Han pasado 24 años y ese chaval se ha convertido en un hombre de 36 años que ha querido compartir con el mundo el infierno que vivió.

































