El ritmo acelerado de la vida moderna ha llevado a una alarmante tendencia entre los argentinos: procrastinar el sueño. Ya sea por exigencias laborales, compromisos sociales o simplemente por el auge de las tecnologías que nos mantienen conectados las 24 horas, muchos ciudadanos postergan el momento crucial de descansar. Pero, ¿cuáles son las repercusiones de esta práctica y cómo afecta a nuestra salud y calidad de vida?


































