- Así es (me dice). No será la primera vez que la provincia se ve obligada a pasar por alto las pautas del federalismo, en términos de sus potestades tributarias y las responsabilidades de prestaciones y gastos de cada uno. Por eso el federalismo argentino ha sido adjetivado de muchas maneras: atenuado, coercitivo, monopólico, decadente, sui generis, centralista, disociado, semifederalismo, etc. Pero esta vez, agrega con énfasis, se está poniendo al federalismo cabeza para abajo: es un federalismo invertido. Cada vez se asemeja más a un unitarismo con atisbos federales. Fíjese (me acota), en otras oportunidades, como la financiación por parte de la provincia de la transformación de la Ruta Nacional en Autovía (200 millones de dólares), o del plan de inversiones en infraestructura eléctrica (100 millones de dólares), se firman acuerdos de repago y se registran como acreencias en la contabilidad gubernamental de la provincia.