El procedimiento médico que en los hechos solo estaba prohibido para los pobres llegaba por fin a los hospitales públicos (no sólo en caras clínicas privadas), finalmente en 2020. Al presidente anterior le quedaba esa bandera y hasta la denuncia de su ex mujer podía pensar en una reivindicación desde el feminismo. Bien podría decirse que Cristina Fernández de Kirchner, que tantas veces lo humilló, apenas si había insinuado un debate por el aborto pero que en sus ocho años no se animó a llevarlo adelante; que Macri dio un paso más al proponerlo al Congreso pero que no militó su aprobación (pese a que el suyo fue el primer proyecto de ley de un Poder Ejecutivo Nacional en la materia); y que, por fin, fue en su gestión marcada por la pandemia (y el fracaso económico) que se consagró un derecho difícil de lograr, porque despierta un debate filosófico de fondo.