La necesidad de controlar el cumplimiento del imperativo "quedáte en casa", y también de los requisitos para transitar (o la prohibición de hacerlo) entre localidades, otorgó a la policía un rol protagónico y omnipresente, diverso al de su desempeño habitual. Con ello, le otorgó una visibilidad y un inusitado impacto en la vida cotidiana de los vecinos, con lo cual también incrementó sensiblemente su nivel de exposición.

































