Como informara este diario, Perotti firmó el 11 de mayo el decreto 798 por el que designó al teniente coronel retirado José Alberto Bernhardt como nuevo director del Servicio Penitenciario Provincial. Berhnardt se había desempeñado como subsecretario de Seguridad durante la primera gestión de Jorge Obeid, había asesora sobre la misma temática a Carlos Reutemann y volvió a ser colaborador de Obeid en su segundo mandato como Director de Emergencia. Pero el antecedente que operó como detonante para que Bernhard renunciara antes de asumir no fue el desempeño mencionado, sino su participación durante la última dictadura militar. En esos años, Bernhard era agente del Batallón de Inteligencia 601. Por ello, la designación que esta vez hizo Perotti generó las mismas objeciones de organismos de derechos humanos, que cuando fuera funcionario de Obeid. En aquella época, quien recibía los cuestionamientos era Roberto Rosúa, el por entonces ministro de Gobierno y ex preso político. La respuesta de Rosúa era "demuestren lo que denuncian"; y de alguna manera, fue la misma defensa de quienes promovieron su nombramiento esta vez. En esta ocasión, a los organismos de derechos humanos se sumaron las críticas de legisladores y referentes del propio peronismo: Marcelo Lewandski, Leandro Busatto, Matilde Bruera, María de los Angeles Sacnun…