“Pasé mi tratamiento de quimio casi con normalidad, cuidándome por supuesto, pero nunca dejé de trabajar ni de hacer mis actividades cotidianas, me veía frente al espejo entera, con la misma apariencia de siempre. Creo que es fundamental reconocerse en el espejo, da fuerzas para ser positiva y continuar con esperanza, creo que el hecho de fijar nuestras energías en todo el protocolo y armado de los casos y el uso y traslado cuando hacía la quimio, hizo que las aplicaciones de quimio pasaran casi desapercibidas. Eso nos pasa a las pacientes que hemos hecho uso de los cascos, por eso hago hincapié en lo positivo que fue esta experiencia, y sería egoísta de mi parte no compartirla y no difundirla. Lo que aconsejo, además, es que después de la quimio el pelo necesita un cuidado especial, sin tinturas, sin secador, sin planchita, con lavado con agua tibia en forma suave cada diez días después de cada quimio y solo con champú neutro sin parabenos. Esto forma parte del tratamiento para que se conserve”.