El camino del niño oriundo de la ciudad de Firmat, en el departamento General López, de tan solo dos años, no fue nada fácil. Tras ser diagnosticado con la enfermedad en febrero del 2022, tuvo que someterse a tratamientos invasivos y sus papás tuvieron que mudarse a la ciudad de Rosario para poder llevar adelante los distintos estudios de Félix. Luego, surgieron complicaciones y lo único que quedaba por hacer era un trasplante de médula ósea, cuyo donante fue su papá, Waldemar, en una intervención llevada adelante el 1 de febrero en el Hospital Privado de Córdoba, donde Félix consiguió una cama a través de gestiones del director del Cudaio, Armando Perichón.



































