La historia de Tomás Machuca es un claro ejemplo del emprendedorismo y superación personal. Un partido de fútbol como el de todos los fines de semana le terminó transformando la vida. Una fuerte patada que recibió y le rompió las canilleras fue el disparador para abrir la cabeza, buscar una solución al paso y proyectar un negocio para jugar en las grandes ligas. Hoy fabrica los elementos de protección con tapitas de plástico colaborando con el medioambiente, recorre clubes donde centra puntos de recolección y por cada producto vendido dona otro para los chicos que no pueden acceder a ellos. Actualmente trabaja con clubes de Primera de AFA.



































