Al onceavo sospechoso por el crimen de Fernando, los investigadores primero le pusieron un apodo: "Pipo". Ahora, tras volver a revisar el grupo de WhatsApp que los acusados crearon para las vacaciones, pudieron ponerle un rostro. En la foto que acompaña esta nota, el mencionado, arriba a la izquierda de la imagen, sonríe para la cámara mientras levanta su pulgar en señal de aprobación. Esa imagen se tomó luego de que sus amigos mataron a Báez Sosa.


































