La funcionaria del MPA repasó la mecánica que estas organizaciones tenían: “Ellos otorgaban préstamos de dinero. Generalmente iban por pequeños comercios en los barrios. Al entregarles el dinero se confeccionaba un cartón de control donde se establecían el monto y la cantidad de cuotas que debían pagar, y allí es donde empezaba la parte más difícil para quien recibía el dinero, porque el cobrador iba diariamente a percibir la cuota y si no tenía el dinero o no encontraba a la persona, empezaba la violencia verbal, física, el hostigamiento diario. Y muchas veces, al no conseguir el dinero, se llevaban bienes que estaban en la casa, como heladeras, por ejemplo”.