Un joven de 26 años se sumó a la prácticamente interminable saga de tiros, sangre y muerte que mantiene a Rosario en el centro de la escena. La por ahora última víctima fue atacada en un acto que podría tildarse de ejecución, en un sector de barrio Villa Banana, ubicado en la zona oeste, a muy pocos metros de un centro municipal de distrito y de una plaza en la que se llevó adelante una amplia intervención, que incluyó la colocación de un juego gigante en el lugar donde había un potrero de fútbol.


































