Se sabía que eran cosas que, por experiencias similares, podían pasarle a un equipo campeón. Mucho más si el campeón no es uno de esos equipos "grandes" los que dan la vuelta y tienen tres jugadores por cada puesto para surfear cualquier crisis. Acá se trata de Colón, que perdió a titulares importantes después de festejar en San Juan (como "Pulga" y como Escobar); no gastó casi nada en este mercado de invierno para reemplazar esas salidas; sufrió lesiones como no le había pasado en el camino a besar la Copa y aparecieron los lógicos bajones de rendimientos. "Además, nos encontraron la vuelta de cómo jugarnos", dicen los mismos players de Eduardo Domínguez. En ese contexto, de cara a San Lorenzo este lunes, Colón buscará ponerle nafta al campeón para que vuelva a funcionar. Cualquier tipo de nafta, aunque pise el Gasómetro para medir fuerzas contra el cuestionado equipo de Montero.



































