Desde el momento glorioso de la histórica e inolvidable estrella sabalera en la noche de San Juan ("Felices por Siempre" dicen los hinchas), el fútbol profesional de Colón está en "Desencuentro", como la letra del tango: "Estás desorientado y no sabés, qué bondi hay que tomar, para seguir...". Entre el previsible final de Eduardo Rodrigo Domínguez (llegó con el tanque de nafta en reserva al 0-4 del Madre de Ciudades contra River), el desgaste copero que se llevó puesto a Julio César Falcioni y la increíble salida de Sergio Rondina con sólo un mes de trabajo, Colón tiró a las aguas del Salado el 60 por ciento de los puntos que puso en juego. A priori, por lo menos adentro de la cancha, demasiado largo y costo el cotillón del festejo.

































