Un estampillado de tres minutos, con un ráfaga letal de dos goles pegados, le alcanzó al Racing de Gago en el Cementerio de los Elefantes para enterrar la racha de Marcelo Saralegui (demasiado hizo) y llenar el formulario de “candidato al título”, decretando hasta el final la pelea con el Boca de Hugo Ibarra.




































