Dice que este momento de la pandemia, con su familia en Buenos Aires, es "el más duro" que le tocó en Santa Fe. Mucho peor que, cuando arrancó todo, quedó anclado acá y recluido con Brian Fernández en el Hotel de Campo. Reconoce un respeto máximo al virus: "No salgo a ningún lado, no estoy con nadie, no me junto con nadie. El virus está por todos lados. Cada semana reforzamos todo con el cuerpo médico. Lo hago con Pulga y Paolo, los más grandes. Y lo hago con Facu (por Farías) o Santi (por Pierotti)". Así, en la tranquilidad de pajaritos de fondo, Eduardo Domínguez se "instala" en el predio de Colón dos horas antes del inicio del entrenamiento, camino a San Juan. Y camino al sueño de fútbol de una parte muy importante de Santa Fe.
































