Se suele atribuir a Julio César la máxima latina Divide et impera, aunque esta frase como tal no aparece recogida en ninguna de sus obras, hay quien la encuentra escondida entre líneas en El Arte de la Guerra de Sun Tuz (siglo IV a. C), o en El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo. Hay otros que la ponen en labios de Napoleón Bonaparte. Sin embargo, ninguno de estos genios militares conocían las matemáticas que demostraban que la simple división de la fuerza enemiga conducía a la victoria.



































