¡Qué mal jugó Unión! Sólo por eso se puede explicar esta derrota ante un rival desjerarquizado, conflictuado y sumergido en una grave crisis deportiva e institucional. Unión fue una “sombra” del equipo que, de local, siempre brindó imágenes convincentes e intensas. Fue otro equipo el de Munúa, mucho más emparentado con ese que, de visitante, defecciona y desciende considerablemente en su nivel. Lleno de impotencia, casi no creó situaciones de gol. Si bien San Lorenzo hizo lo que debía hacer (apenas con orden y contundencia en dos jugadas de pelota quietas que le dieron la justa victoria)

































