"Perder, se puede perder; lo que no me gusta, es perder como perdimos hoy". Para Gustavo Munúa, el problema no fue perder el partido, sino las formas. Y está en lo cierto. Duele porque corta una racha de 7 partidos sin derrotas y porque Unión no pudo dar el salto deseado en las tablas. Pero lo que deja más preocupado al técnico es el bajísimo rendimiento del equipo, justamente en un momento en el que había logrado un nivel que más allá de altibajos naturales, estuvo siempre por encima de lo que mostró en la cancha de Argentinos. Que fue decididamente flojo.































