Fue el 9 de julio del año pasado. Se jugaba la séptima fecha del torneo de la Liga Profesional. Unión había arrancado muy bien el torneo y ya tenía, en tan pocos partidos, otras dos victorias afuera del 15 de Abril (ante Barracas Central, precisamente y frente a Boca en la Bombonera, con un final agónico y la recordada expulsión de Troyansky luego de celebrar el gol de penal que el árbitro hizo reiterar). Unión fue a jugar aquél partido en la cancha del Taladro con un equipo integrado por muchos jugadores suplentes porque, el objetivo, era el de jugar con todo su potencial en el partido que se venía y que fue ante el mismo rival, en San Nicolás por Copa Argentina.




































