“Ese día, el de la goleada con Argentinos en La Paternal, todo se precipitó. Los dos que quedaron, mano a mano, fueron Sebastián Méndez y Omar De Felippe. Era uno u otro, se terminaron inclinando por el lado del “Gallego” y la verdad que acertaron”, cuenta un informante a El Litoral de lo que fue la era post Munúa.


































