“Siete sorbos, tres tragos, uno largo, un vaso entero, y siempre en ayunas”, reza la tradición de la caña con ruda que se toma el primer día de agosto, el Día de la Pachamama. Este año la pandemia y la “nueva normalidad” en la que se vive ponen a prueba a los organizadores de celebraciones masivas en la ciudad y localidades cercanas, para que reinventen las formas de llevar adelante la festividad.


































