Es casi un hilito de agua rodeado de vegetación. Es un “charco” la laguna Setúbal. Apenas se divisan desde el cielo. Pero hubo veces en que el río Paraná lo cubrió todo. Hasta se llevó el Puente Colgante y los aliviadores de la ruta nacional 168 con su fuerza. Por eso no hay que confiarse. Hoy es un río “domado”, previsible, pero cuando el agua sube se transforma en indómito, y causa estragos.

































