Unos 960 kilos de cartelería electoral decomisada fueron enviados a la ONG Dignidad y Vida Sana (que trabaja en la planta clasificadora de la ciudad) para que sean tratados y vendidos, generando así recursos e ingresos para los integrantes de la asociación. Se trata de un volumen de materiales de plástico y cartón rígido que se puede reciclar, y lo que no se pudo enfardar para su comercialización (es decir, que no puede ingresar al circuito de la economía social) se dispuso directamente en el relleno sanitario.


































