Alcanza con alzar la vista por las mañanas para verlas en los techos de los viejos edificios de la zona sur de la ciudad, incluso en Candioti, aleteando histéricamente encima de los balcones, en las buhardillas. Las palomas manifiestan por estos días gélidos un curioso comportamiento, ciertamente alterado: están alborotadas, revolotean y se amontonan entre sí. ¿A qué se debe?
































