Corrían los primeros días del Aspo. La gente se amontonaba en las góndolas de los supermercados y desabastecía en pocos minutos el alcohol etílico y en gel, y las botellas de lavandina. Las puertas de las farmacias reproducían los carteles de "no hay barbijos, no insista". En medio de esa confusión generalizada, la obligatoriedad del uso del "tapabocas social" en la provincia llegó el 15 de abril de 2020: el barbijo se volvió algo así como una extensión del propio cuerpo.


































