Todo surgió en los talleres de una escuela técnica de la ciudad de Gálvez -cuyas paredes descascaradas no restan entusiasmo adolescente ni ganas de crear-, en un 2018 prepandémico, cuando nadie se imaginaba la llegada del Covid. En la escuela había un área que se inundaba, justo donde los chicos pasaban siempre con sus bicis. "¿Qué hacemos?", preguntó en voz alta la arquitecta y docente Mariela Guadagnoli, quien dos años después sería elegida por la fundación Varkey como una de las mejores 50 maestras del mundo. Y lo que hicieron fue novedoso.


































