Baja el río, cambia la geografía, cambia el paisaje, cambia el ambiente. Desde la orilla de la Costanera santafesina se puede ver la extensión de arena a donde crecen los juntos y otras especies de la vegetación acuática en la laguna Setúbal. Y un poco más allá, en el corazón mismo del emblemático espejo de agua, se observan “manchones” de arena, limos y arcilla. Es el suelo lagunar que por este fin de semana que dio inicio a las vacaciones de invierno emergió producto de la nueva bajante del río Paraná.

































