—Es profundamente necesario un mayor acercamiento de padres a hijos, de hijos a padres y, fundamentalmente, de los padres a la tecnología y al empleo que hacen de ella sus propios hijos. Hay muchos padres negados al uso tecnológico pero, sin embargo, ponen aparatitos en manos de sus hijos, desentendiéndose y abandonándolos a su “suerte” porque, al desconocer, no tienen modo de controlar. Son demasiados los que ignoran la utilización que hacen sus hijos de las pantallas. Es indispensable que los papás se interioricen e informen respecto a lo que los chicos consumen en internet y a cómo funcionan las redes sociales y los juegos que juegan. Hay que conversar con ellos, en un ida y vuelta; preguntándoles qué es lo que hacen, por qué eligen hacerlo, qué es lo que los atrae de eso, y estar dispuestos a la escucha, para orientarlos. También es importante pautar los tiempos de uso que, en determinados momentos, incluso deberían ser compartidos, pero como un acuerdo desde la explicación y no como una imposición. Si bien es importante la instalación de filtros y controles parentales, lo que no debemos hacer es dejar librada a un aparato la responsabilidad de decidir de qué modo supervisar a nuestros hijos. Somos nosotros quienes debemos ejercer esa labor, pues es sólo de nosotros de quiénes depende hacer los niños que queremos tener.