Además, la Red “Sin pirotecnia es mejor” denunció que hubo varios puntos de venta ilegal de pirotecnia en la ciudad. Los mismos fueron detectados sobre avenida Aristóbulo del Valle y avenida Galicia, otro punto en la intersección de Galicia y Larrea, uno más en la zona de avenida Blas Parera y Gorriti, y en el corazón de barrio Chalet, sobre calle Juan Díaz de Solís.
“Nosotros tomamos todas las denuncias e intentamos trasladarlas a la Municipalidad”, contó Ricardo García Iturraspe, miembro de la Red, “pero el 0800 777 5000 nunca nos atendió, pese a que lo intentamos durante 15 minutos”. Entonces “lo canalicé a través de un funcionario de la Secretaría de Control con quien nos habíamos reunido la semana previa”, mencionó. “Pero no queremos utilizar un camino alternativo cuando existe un protocolo estandarizado para canalizar estas denuncias”, se quejó.
Luego, García Iturraspe destacó que “en los pueblos chicos —como María Juana— se respetó, no sonó ni una pirotecnia, sin embargo acá se escuchó en distintos barrios. Fueron unos 10 o 15 minutos de estruendos, luego se silenció”.
Noelia Leno es madre de una niña con autismo. Como cada año, junto al resto de sus familiares debió encerrarse en su casa ubicada en el centro de la ciudad para evitar que su hija sufra los estruendos provocados por la pirotecnia. “Estábamos preparados para contener la situación, pero gracias a Dios la pasamos tranquilos. Sólo se escucharon algunos petardos pero menos que en años anteriores”, contó.