Entre los escenarios de posibles accidentes, los responsables del sistema de emergencias municipal imaginan desde una descompensación, una caída al agua, hasta picaduras de víboras o rayas. Por la extrema bajante, se han desarrollado frondosos bosquecitos de especies nativas en el lecho, que deben protegerse: no se pueden sacar. Allí, los miembros del Cobem han detectado una gran cantidad de víboras, incluidas la temida yarará. "Como hay roedores, algunas han avanzado hasta la costanera, donde corre la gente, en busca de alimento. Si encontramos una tenemos que atraparla y llevarla a la Granja La Esmeralda, no podemos dejarla ahí porque pueden volver", explicaron.