El santafesino medio ya está bastante acostumbrado a las variopintas fluctuaciones climáticas de esta capital: que la humedad, que las sequías o las lluvias prolongadas, que un otoño "demorado" y que una primavera demasiado calurosa. Pero con respecto a los mosquitos (visitantes inevitables de la ciudad), éstos vienen en manada siempre en el verano ardiente y abrasador, revoloteando siempre sobre el liso helado, en pleno enero. Entonces, ¿cómo se explica que haya mosquitos en otoño?



































