Todo ocurría en la explanada del Concejo de Santa Fe. Allí, donde habitualmente están los coches de concejales, de empleados y asesores políticos -también hay un bicicletero-, curiosamente se podían ver varios telescopios de todo tipo, un proyector de imágenes, una computadora, sillas blancas de plástico. De a poco se iban acercando las familias, y los niños delataban su entusiasmo con rostros de curiosa expectativa.

































