La primera impresión cuando Mauro Fornari comienza a hablar es que se trata de un médico. Es que este restaurador santafesino de amplia trayectoria, cada vez que se refiere a las obras de arte que llegan hasta su taller lo hace casi como si fueran personas que están aquejadas de una patología determinada y que tienen que ser curadas. Tal vez por eso se toma el tiempo necesario para hallar el término preciso y formula sus conceptos con la misma dulzura que un profesional de la salud, consciente de su misión, lo hace con sus pacientes.



































