Es un domingo de clásico rosarino y hay poco para agregar. Todo el fútbol argentino ya está enterado de que se trata de un enfrentamiento pasional, sanguíneo, efervescente, volcánico. La ciudad se paraliza, los cardiólogos se preparan para hacer horas extras y el ambiente previo se pone tan tenso, que se torna casi irrespirable. Esta vez, el escenario del choque será el “Coloso Marcelo Bielsa”, en el Parque Independencia de Rosario. Y que sea allí, le pone un condimento especial a este nuevo derby. Los “leprosos” están obligados a ganar, después de casi 16 años sin poder festejar una victoria clásica en casa, sin contar por supuesto los tres años que Central estuvo en la segunda categoría. Precisamente a partir de esa desgracia deportiva que vivió el club de barrio “Arroyito” en 2010 y de su vuelta a primera tres años después, nació la impresionante racha de clásicos ganados y el invicto en territorio enemigo. Y encima Central llega a este encuentro con el título de último campeón del fútbol nacional, lo que le agrega más presión al universo “leproso”.




































