Priscilla tenía apenas 14 años cuando conoció a Elvis que por entonces estaba en el ejército. No lo sabía, pero su vida cambiaría para siempre. Algunos años más tarde, se casó con aquel hombre, diez años mayor que ella, y tomó su apellido: “Presley”. La unión no duró mucho, poco más de cinco años y ella comenzó su propio camino. No era sencillo tras haber sido la compañera del “rey” (del rock y del corazón de millones de mujeres en todo el planeta). Sin embargo, se convirtió por mérito propio en una actriz medianamente respetada y en una empresaria exitosa. Aunque se ocupó, después de la muerte de su mítico ex marido, de mantener vivo su legado (la apertura de Graceland al público es un ejemplo) se negó a vivir tan solo de los ecos de un pasado que no fue del todo feliz.





























