“Toto, tengo la sensación de que ya no estamos en Kansas”. El increíble universo de Oz cobró vida en 1939 con El Mago de Oz, protagonizada por Judy Garland como Dorothy, marcando un hito en la historia del cine. Gracias a sus innovadoras escenas en Technicolor, la película transportó a generaciones de espectadores a un mundo donde los caminos pavimentados con baldosas amarillas conducen, tras un sinnúmero de aventuras, hacia la Ciudad Esmeralda, donde reside el mago más poderoso del mundo.

































