Actualmente era académico emérito (sitial Nº 32, Alberto Prebisch) y había llegado como académico de número el 29 de agosto de 1974. Alguna vez, entrevistado por este diario, reconoció que su interés por lo artístico venía de su hermano y de las revistas que circulaban en su casa ("se publicaban por los menos seis de excelente calidad"). "Desde la adolescencia frecuenté museos, talleres de artistas amigos y, sobre todo, leí mucho. Fundamentalmente, además de libros, revistas de arte que -allá por fines de los '50 y comienzos de los '60- abundaban en la Argentina. Todo ello me fue dando, quizá sin percibirlo totalmente, una visión aproximadora a la estética y sus lenguajes. También contribuyó, en gran medida, el hecho de que mi hermano mayor, Miguel, era un excelente dibujante que conocía los valores de la plástica y con quien dialogábamos mucho. Posteriormente, al trasladarnos ambos a estudiar a la ciudad de Rosario, continuamos y seguramente profundizamos este 'consumo artístico', frecuentando a maestros del medio en sus talleres".