La tradición manda que la reina Isabel II obsequie con un ducado a aquellos descendientes varones que pasan por el altar, así que cuando en 1999 el palacio de Buckingham anunció el compromiso del príncipe Eduardo, menor de los cuatro hijos de la monarca, todo el mundo dio por hecho que su prometida, Sophie Rhys-Jones, saldría de la capilla del castillo de Windsor convertida en duquesa. No fue así, y aquel 19 de junio de 1999 Sofía hizo historia como la única nuera de Isabel II que no ocupa ese peldaño en la jerarquía nobiliaria. Mientras que Camilla es duquesa de Cornualles y Sarah Ferguson conservó el título de duquesa de York después de divorciarse, la esposa del príncipe Eduardo tiene el tratamiento de Alteza Real pero es solo condesa de Wessex.
































