La imagen que suele acompañar la primera vinculación con un niño o niña en adopción es la de cambiar sus pañales u ofrecerle la mamadera. Puede ocurrir, en cambio, que ese primer acercamiento permita andar en bicicleta, leer un cuento a dos o más voces o procurar una medicación. A ese cambio en el imaginario apuesta la campaña que presentaron la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.




































