Agustina está por cumplir 6 años y desde que comenzó su vida escolar pide llorando: “¡Dios, llevame al cielo!”. Así lo cuenta, entre lágrimas, su papá. La angustia de la nena es la de toda la familia, que no sabe cómo ayudarla ni qué hacer para que vuelva a ser la nena dulce y alegre que solía ser hasta hace poco más de un año.

































