“Este emprendimiento nació de la unión de fiduciantes para continuar un proyecto que no pudo ser concretado por Aires del Llano, donde se debían construir seis barrios y solo se finalizaron tres. Es así, que surge la idea de construir este nuevo espacio, donde parte de los trabajos desarrollados se llevan adelante con nuevos aportes de los fiduciantes y la comercialización de los lotes que no pudieron ser vendidos en su momento. Mediante la constitución de un nuevo fideicomiso, ya titular de las tierras, se le dio un marco de seguridad jurídica al emprendimiento tanto para las empresas contratistas que llevan adelante las obras como para los nuevos fiduciantes,”, explican a El Litoral sus administradores Dario Mascheroni, Walter Fernández y Marcelo De Lucca.