- Al lado mío estaba el Regimiento 5 y soportó muy bien la embestida. Nosotros soportamos un violento cañoneo en la noche del 13 de junio. Eran trazantes, luminosas, nos ponían bengalas arriba, artillería a tiempo, fuego de blindados, ataques de misiles. Eso se incrementó violentamente sobre nuestra posición. Como a las 4 de la mañana, nevaba y vi las siluetas, a 60 o 70 metros, de soldados ingleses. Pérez Cometto abrió fuego con un FAL, el soldado Cisneros con una ametralladora y yo con otro FAL. Al segundo, teníamos trazantes y balas que picaban por las rocas; era una lluvia de proyectiles. En ese interín me informaron que el Mayor Nanni había sido herido. Seguimos combatiendo y ya no sabía si éramos nosotros los que tirábamos o la artillería enemiga. Era dantesco mirar eso, tremendo, y no me olvidaré jamás. Veía que me tiraban de todos lados, traté de contactarme con dos estafetas, no tenía ya las comunicaciones y el comandante me ordenó que me replegara más abajo. Lo hice sobre la cresta, me fui despegando como pude, vi un soldado empuñando el fusil en sus manos y estaba muerto. No pude hacer nada por este héroe porque no teníamos placas de identificación.