En una nueva jornada de protestas opositoras que alcanzaron por primera vez un acto oficial, el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, abandonó las amenazas, prometió redactar una nueva Constitución y dejó abierta la puerta para nuevos comicios una vez que la Carta Magna esté lista. "Esto es lo que pasará: necesitamos adoptar una nueva Constitución, eso es lo que quieren". "Necesitamos adoptarla a través de un referéndum ya que de esta manera se aprobó la anterior", acotó.


































