Corea del Sur despertó en shock. La estampida mortal del sábado por la noche en su capital, Seúl, durante la celebración de Halloween no fue una pesadilla, fue una enorme tragedia que se cobró la vida de al menos 151 personas e hirió a otras 82, la gran mayoría eran adolescentes o veinteañeros, pero la cifra podría aumentar, ya que hay 19 heridos en estado grave. Entre tanto, la policía trata de identificar entre las víctimas a unas 350 personas cuyas desapariciones han sido notificadas a las autoridades locales.



































